Los 400 golpes en Plaza Constitución, pero más desoladora porque La Raulito no escapa sabiendo a dónde quiere ir, sino que escapa porque no tiene otra opción, porque ningún lugar la satisface. Ante el inefable destino de cárcel o loquero que se instala desde el principio de la película, Murúa le regala a su Raulito momentos de auténtica dicha en los cuales el personaje de Marilina Ross (de las mejores actuaciones que vi) vive el momento, se siente libre, aunque en el fondo sabe que nunca lo es.














